Probablemente, todos hemos visto la situación ocurrida en Venezuela este fin de semana. En solidaridad con nuestro Santo Padre, quien nos llama a “confiar en el Dios de paz,” yo también les pido sus oraciones por los hermanos y hermanas de Venezuela llamando a nuestra Santísima Madre María para que provea de socorro y fortaleza a la gente de Venezuela y del mundo.
Que un espíritu de compasión se alce por todas las víctimas de un conflicto – por los inocentes, los desplazados, los que están en duelo, y los olvidados. Escojamos la conciencia sobre la indiferencia, y la oración sobre el silencio.
Comprometámonos a ser hacedores de paz en nuestras vidas diarias hablando la verdad con amabilidad y negándonos a que el odio endurezca nuestros corazones. Unidos en Su Cuerpo Místico, unámonos en oración para que todos los lideres sean guiados con sabiduría y humildad, y para que las comunidades sean restauradas con dignidad y cuidado sabiendo que nuestra humanidad compartida en Cristo es siempre más fuerte que el conflicto.