Hoy, expresamos nuestro agradecimiento por todos los padres, tanto los vivos como los que ya han fallecido. De diversas maneras, estos hombres nos han criado y cuidado de nosotros, no solo desde el día en que nacimos, sino a lo largo de toda nuestra vida. En un mundo donde ‘la gratitud’ puede ser olvidada fácilmente, dedicamos este día a recordar las innumerables formas en que nuestros padres y figuras paternas han sido una fuente de inspiración, esperanza, valor y fortaleza.
En nuestras familias de hoy día, contar con la presencia de la estabilidad en medio de las tormentas de la vida puede ser una fuente de vida. Ya seamos niños, adolescentes, adultos jóvenes o hijos adultos, siempre seremos hijos e hijas de nuestros padres que nos han dado la vida.
Hoy le pedimos a San José, custodio de la Sagrada Familia y protector de las familias, que vele por los padres de todo el mundo, que los guíe y les ayude a sentir el profundo aprecio y amor que sentimos por ellos.
Por nuestros padres que han fallecido, damos gracias a Dios por el regalo que han sido para nosotros. Le pedimos a Dios que les permita gozar del don de la vida eterna y les pedimos que sigan velando por nosotros.